30 abril 2015

PYONGYANG


Monotonía cuando habla el telediario
Engañosa cortina de majestuosidad
Los espectadores ni ven la función
Para ese régimen vil y sanguinario
Mirar más allá no es una realidad
Pasa el tiempo y la misma canción

Espejismo de muro y adoquín
Sus mentes ellos dominan
Socialismo y ¿democracia?
No. No crecen flores en el jardín
Y sin luz, las plantas no germinan
En efecto, otra burda falacia

Y tú, sin enterarte
Solo quieren adoctrinarte

Desconocimiento del exterior
A los líderes, adoración
Una tergiversada historia
La capital, gran esplendor
El pueblo, extras del guión
Kim Il-Sung, su gloria.

La libertad es sumisión,
La sumisión es libertad,
Su motivación, bélica.
Lo que Higgs a su Bosón
¿Pero qué esconden en verdad?
Gran legión, un tanto famélica.

Copa de Whisky sin hielo
De los comunistas, anhelo

Ay, lejana RPD de Corea,
Tus siervos te adoran
y aún no hay quién te vea
Turistas tus calles no decoran
De tus principios eres rea
Ni con Google Maps te exploran

Espejo del Mundo Feliz de Huxley,
Viaje en el tiempo al 1984 de Orwell,
Represión de ideas y sueños
A lo mejor allí esconden a Wally
Imperialismo el culpable, siempre él
La dinastía Kim son los dueños

Sus fronteras al mundo cerradas,
Sus ilusiones e influencias cercenadas.

16 abril 2015

PARIS, JE T'AIME


Ciudad del norte,
ciudad encendida,
eres mi aire,
eres mi vida.

Vaivén de emociones,
rues de canciones.
Colores y juegos de luz,
tus sentimientos en cruz.

Eterno mes de Abril.
Tecnicolor, toque sutil.
Dame cabarets y vodevil.

De sus calles, frenesí
A midi ou à minuit.
La Belle Époque fue allí.

Luna de miel,
un último crêpe,
subir la Tour Eiffel,
Step-by-step.

Música de acordeón,
millones de turistas.
Disfrutas de las vistas
Vous êtes un garçon.

Te enamoras en francés
en sus múltiples cafés,
Oui, aux Champs Elysées.

Latidos invaden Montmartre.
Cierras los ojos, oyes violines
y te refugias en sus jardines
recordando a Jean-Paul Sartre

El Sena y su ribera.
Vestigios de revolución.
Piedra, papel, tijera.
Humphrey tenía razón.

Y prometes leer a Molière,
el Louvre terminar de ver
y, por supuesto, volver.