13 septiembre 2014

LO MÁS VELLO



Os presento a Hipster, veinteañero hecho y derecho.
Barba, camisa de cuadros y pelo en pecho.

Unas VANS como seña de identidad,
sin las Ray-Ban era todo humildad.

La bibliografía de Bukowsky su fiel acompañante.
Odiar casi todo lo mainstream era su agravante.


Su hermosa novia se llamaba Indie, tal para cual.
Vestidos vintage y gafas de pasta, siempre casual.

Apasionada del cine en VO subtitulada.
Con su Kindle se sentía siempre ilustrada.

Cada tarde, Indie era leal a Radio 3.
Actualizaba el Tumblr una vez al mes.


Todos los viernes con los amigos salían por Malasaña.
Tabaco de liar, gin-tonics y alguna que otra caña.

Una tarde quedaron para ver un concierto,
Tocaba Bon Iver, teloneaba L.A., por cierto.

Comenzaron con frappuchino, conjeturas y metro.
Salvo por el Wi-Fi, su vida era de lo más retro.

Luego, 2 horas de cola y otra más de espera.
Su fila siempre ha de ser la primera.

Acabado el show, hamburguesa de cena.
Uff Indie, qué sexy estás, nena.

Bajo la lluvia y a piñón fijo tomaron la bicicleta.
De la erección, a Hipster se le rompió la bragueta.

Llegaron al piso cansados, calados hasta los huesos.
Pero solo importaban las miradas, caricias y besos.

Ahora sí, Mac encendido y música lounge sonando.
El momento que llevaban todo el día esperando.

En pleno apogeo, Hipster bajó al pilón.
Aquel pelo en su lengua no estaba en el guión :S


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